Bancando a Las Hormigas

Parafraseando por la negativa a Charly García, nosotros sí que bancamos a Las Hormigas. Este emprendimiento del célebre Alberto Antonini sale de Luján de Cuyo para el mundo con su firme prédica de producir vinos que, cual ladrillo del inglés de la fábula, sirvan para contar a todos cómo era su casa. Siendo que en estas páginas hemos referido algunos de sus proyectos más novedosos, ahora vamos a hacer un paneo por sus tintos, la verdadera columna vertebral de la bodega.

 

Y para ello vamos a contar con la guía de lujo de su joven enólogo, Federico Gambetta. Sin duda una de las elecciones más representativas de Altos Las Hormigas ha sido la entronización de una Bonarda harto clásica, que abre la línea homónima y que también fue muy versionada en sus espumantes. “El porqué de la Bonarda fue ser conscientes de que Mendoza no iba a vivir para siempre del Malbec y buscábamos una variedad local que pudiese tomar la posta. Así nace la Clásica. Es bien varietal, de “escuela” como nos gusta decir. Está vendimiada temprano, tiene poco contacto con los hollejos durante la fermentación y no tiene nada de madera. No está tapada por nada externo y tiene que ver con nuestra idea de producir vinos que expongan claramente su variedad y su lugar.” Ciertamente compartimos esa imagen. El Colonia Las Liebres Bonarda Clásica 2020 es de una tipicidad que ayuda a hacer docencia. De un rubí brillante tiene una nariz que se reparte entre frutas rojas jugosas como grosellas y toques florales”carnosos” como de rosas. Es un vino muy táctil, que deja una sensación crujiente en la boca. Están las notas de piso verde mandantes de una Bonarda tan poco intervenida y ya se siente la ligera incorporación de uvas de suelo de caliche en sutiles llamadas minerales.

 

Aunque haya un encariñamiento manifiesto con la Bonarda ello no quita que la bodega se prive de incursionar en la Cepa Patria. De hecho los próximos ejemplos de tintos son todos Malbec. “Si bien cambiamos de uva, podría decirse que este Organic es un paso más en la misma dirección– continúa Gambettaqueremos hablar de Luján de Cuyo. Son uvas totalmente orgánicas. Buscamos su esencia lujanina. Hay toques herbáceos, buena presencia de calcáreo, frescor de eucaplito.” El Altos Las Hormigas Malbec Terroir 2017 también acusa notas complejas, como una brett incipiente, pasas, café y un fondito de caramelo duro.

 

Mientras que los ejemplos de la línea Clásica apuntan a lo macro– desgrana el enólogo- con los Terroir, como su nombre lo indica, comenzamos a ir hacia lo más específico. En este caso con los ejemplos de Lujan de Cuyo y Valle de Uco“. Dado que hemos hablado bastante del primero vamos a hacer hincapié en la versión del Valle. “Como con el resto de nuestras etiquetas aquí seguimos buscando dar expresiones fieles de terruño, en este caso tomando vides de Gualtallary y Paraje Altamira. Aquí mostrando un perfil de suelo un poco más profundo y menos pedregoso. Sin tanta estructura, no tan trabajado. Fijate, por ejemplo, que no tiene madera.” El Altos Las Hormigas Malbec Terroir Valle de Uco 2016 hace evidente esa vocación “lineal”. Muy intenso de color con dejos de pimienta pero preeminencia floral de violetas.

 

Yendo de la general  a lo particular– manifiesta Gambettallegamos a la línea Appellation y justamente aquí vamos a hablar de una finca específica“. Existen dos variantes pero vamos a enfocarnos en el Altos Las Hormigas Malbec Appellation Paraje Altamira 2019. De hecho tuvimos la suerte de arrancar probando la añada 2018 (que aparece en la fotografía que ilustra la nota) pero dada la posibilidad de catar también la última (que no se ha agotado y que gozó de excelentes puntajes en medios especializados internacionales) será la que reseñaremos. “Este vino es uno de mis favoritos– cuenta el enólogo- tiene una fruta negra bien marcada, es especiado pero también mineral“. Totalmente de acuerdo. Hay una bella simultaneidad de frutas como grosellas y frambuesas al mismo tiempo que las sempiternas notas de violeta. Y siempre los bordes de calcáreo que aportan frescura. Es un tinto bien jugoso, más tenso que concentrado. “Es un vino súper elegante– cierra su creador- En la bodega se están dando una serie de cambios y creo que este vino es el ejemplo cabal de la entrada a una nueva era de Altos Las Hormigas.”