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Presta a ratificar que lo tradicional no quita lo innovativo Finca Flichman se prepara a cumplir sus primeros 111 años con grandes cambios. La bodega, asociada al grupo portugués Sogrape, acaba de arrancar el año con sendas incorporaciones de primerísimo nivel: Diego Levy como su nuevo CEO y el reconocido Rogelio Rabino como Jefe de Enología. Casi podríamos decir que es el último escalón de un proceso de ajuste y puesta en valor de la bodega y de su búsqueda de comunicar el carácter premium de su propuesta. Y un claro ejemplo de ello puede verse con la creación de su línea de Ediciones Limitadas. Se trata de tres incorporaciones exclusivas que se nutren de lo más granado de sus parcelas y que ha involucrado a expertos de la talla del enólogo italiano Alberto Antonini y el especialista en suelos Pedro Parra. Esta es una apuesta por expresiones del más alto nivel con dos Malbec de microterroir y un magnífico White Blend de inspiración bordolesa.

 

«Son vinos fruto de la investigación en profundidad de distintos polígonos en nuestra Finca Don Alberto en Tupungato– comenta Rabinohemos hecho estudios de conductividad del suelo junto a más de treinta calicatas para tener un conocimiento cabal de estas configuraciones. De ellas fueron elegidas finalmente dos que son las que han producido las versiones Grave & Stone y Sand & Silt. Es un proceso que arrancó hace una década. Se fueron haciendo microvinificaciones de seis parcelas de las que finalmente quedaron las dos que conforman esta edición, ambas con características sumamente marcadas. En Grave & Stone vemos que los vigores son más reducidos y eso redunda en una fruta más presente junto a una mayor concentración y por consiguiente gran potencial de guarda. En el caso del Sand & Silt estamos ante un suelo más rico, hay un mayor vigor y una canopia más profusa lo que brinda notas más frescas y un perfil general del vino más filoso. En cuanto al tercer integrante de esta serie se trata de un Blend de Blancas pero que no es de microterroir. Es una versión a partes iguales de Sauvignon Blanc y Semillon de zona fría del Valle de Uco elaborado mediante microvinificaciones en tanques de acero sin intervención para luego pasar a barrica francesa de segundo uso por 10 meses cerrando con otros tres en botella, de las 3200 que conforman la serie

 

Justamente pudimos probar este Dedicado White Blend 2019. Se nota claramente la inspiración francesa reflejada en una gran sutileza y elegancia. Tan de manifiesto que, pese a las notas de cata de la contraetiqueta, no se siente la untuosidad que podría esperarse del contacto con la barrica. Sin embargo se destacan llamadas florales muy ligeras, frutas blancas y un toque juguetón de leechi, pero sin que eso prefigure explosiones de tropicalismo. Podría decirse que su tema principal es un fondo de espárragos típico del aporte del Sauvignon Blanc. Por su parte el Semillón es una incorporación que asegura una buena guarda y sería muy interesante poder ver como evoluciona este assemblage de aquí a unos pocos años.

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