Veggie

Sin llegar a los extremos de algunos veganos parece que la tendencia a la alimentación libre de animales y sus producidos se va afianzando entre nosotros. Al punto que la prédica plant based está encontrando cotas cada vez más altas en sus expresiones como en el caso de Mudrá (Av. Córdoba 3942 como parte de la Fundación Patagonia Flooring Design & Art Center).

Con poco más de tres años Mudrá ha sabido aunar la movida alimentaria sustentable junto a una magnífica propuesta arquitectónica. E incluso se ha afianzado en el mercado con dos nuevas direcciones, una variante Express en la zona de Retiro y un nuevo restaurant en Nordelta.

En su locación original se puede apreciar el fruto de los esfuerzos del equipo de cocina en los bellos espacios ideados por Ailin Malimowcka y realizados por los arquitectos Mariano Canova y Judith Barbour. La paisajista Matilde Oyharzabal también fue de la partida, aportando toques como el de colocar un olivo en medio de un una mesa comunal o la realización de los jardines verticales que adornan la fachada exterior. Es que todo aquí está pensado en forma mancomunada con la naturaleza y las prácticas sustentables.

Ya en el penúltimo nivel se encuentran una serie de motivos óseos que recuerdan un interior a lo Jonás y la Ballena, pero es en el rooftoop donde se hace patente lo mejor de la propuesta. Con tanta gente del diseño y la arquitectura involucrada se puede disfrutar de una gran variedad de espacios desde boxes a mesas para muchos comensales no necesariamente del mismo grupo (al gusto del consumidor, por supuesto).

La carta ofrece muchas opciones con platos sencillos pero bien resueltos como pizzas y hamburguesas versionadas pero es con sus creaciones más ambiciosas donde Mudrá brilla con luz propia.

Desde el mismísimo appetizer, humus de garbanzos con unas crackers, ya nos habla de un compromiso con la excelencia, reflejando una atención al detalle que no hará más que florecer en los platos propiamente dichos.

Hay una interesante variedad de sushi donde se destacan los Niguiri de Palta en láminas con arroz shari, alga nori, crema de rocoto y almendras fileteadas.

Se puede seguir abriendo el juego con unos Baos Chiferos, estos panes delicados están cocidos al vapor. El servicio es con dos ready to make junto a gírgolas de inspiración oriental, unos exquisitos vegetales encurtidos agridulces y verdes varios.

Entrando en los principales se pueden probar los Santos Qnoquis, una pasta de batatas con salsa blanca que viene con portobellos rostizados, arvejas salteadas, queso parmesano de almendras y aceite de oliva. Siguiendo con las pastas, muy recomendable su version de lingüini con salsa spicy (pican en serio) con un buen contrapunto entre la salsa y las gírgolas en tempura y el microconcassé de cebollas moradas.

A los postres sobresale una muy original creme bruleé de maíz adornada con pochoclos y los populares conejitos del jardín de nuestras abuelas y una suerte de semifredo de paltas y limón con miguitas de pistacho y frutas de estación. Si hubo sed se puede recurrir a una buena si breve carta de vinos, cervezas o algún trago de autor como podría ser su interpretación del Negroni Porteño, con un infusionado de membrillos y que casa de maravillas con los dulces al cierre.

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