Repensando el norte

Si bien la idea del Norte como productor de vinos enjundiosos, merced a una insolación y una altura patentes, ya no tiene la vigencia de antaño claramente aún queda por charlar sobre las muchas posibilidades que brinda la zona. Esto viene muy a cuento del nuevo lanzamiento de Bodega El Esteco (con el reciente ascenso de Claudio Maza como responsable enológico) de una versión de Pinot Noir llamada a sorprender a los menos avisados.

Hablando en serio también a los expertos les puede llamar la atención este Blend de Extremos Pinot Noir que, además, suma una participación de la eminentemente cercana Santa María y más precisamente de las viñas de Chañar Punco. Bien que aunque hayan pasado sus buenos años todavía resuenan las polémicas internas que surgieron a la hora de promover esta nueva locación, basándose en que si Cafayate sonaba extremo que decir de una viña catamarqueña que superaba su cota por 300 metros. La incorporación de esta nueva etiqueta, entonces, funge como un lindo puntapié para empezar a hablar del tema con sus responsables.

«Estamos en esta búsqueda de desmitificar un poquito la idea del norte exclusivamente como zona cálida– comenta MazaPor supuesto que no es un tema como agotar en una nota pero sí podemos decir que no somos tan calientes como la percepción que tiene la gente, aún con la altura y la condición de valle. Pero cuando ves que podés ajustar los puntos de cosecha empiezan a hacerse posibles productos que no estaban hace tiempo atrás. Y así se suman, por ejemplo, blancos complejos y de calidad. Por lo tanto, si esto es posible, sería la prueba fehaciente de que tan calientes no somos

«Y dentro de ésta búsqueda dimos con un Pinot que ya estaba en la línea de Don David, aunque era básicamente todo de exportación. Allí vimos que ajustando los puntos de cosecha y blendeando estas dos zonas podíamos conseguir un lindo ejemplo de tipicidad con carácter. Chañar Punco aportando un poco más de potencia y Cafayate con flor y fruta. Jugamos un poco con racimo entero para acentuar la frescura, combinando el uso de huevos y la crianza en roble

El resultado es un PinotPinot sumamente personal. Obviamente con un upgrade de color y mordiente en boca. Está la fruta bien al frente junto a una acidez que le aporta justamente un perfil más fresco. Se nota cierta astringencia bien típica de Chañar Punco pero sólo como una capa más de este vino, ideal para empezar la charla sobre el nuevo abanico de posibilidades del NOA.

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