La experiencia del lujo

Parafraseando a la canción pereciera que el lujo “ya no es lo que era“. Más allá de las preferencias del grupo etario de moda, como creemos que podría entendérselo en el nuevo milenio? Presto a intentar responder esta pregunta, y mientras sigue ganando preeminencia en un espacio sumamente competitivo, Nicolás Márquez, CEO y creador de La Restinga, desgrana su credo sobre la elegancia masculina  “Creemos que actualmente el lujo ya no se queda en el producto, en la marca, sino en que el cliente reconozca la calidad intrínseca de ciertas propuestas y las elija por sí mismas. Apuntamos a un cliente conocedor, capaz de apreciar una prenda desde la propia forma en que se construye.”

 

Y no parece que Márquez sólo se haya quedado en el terreno de las ideas. Para refrendarlo está la bella casona de Niceto Vega 5181 en el barrio de Palermo. “Todo surgió de la idea sobre cómo se trata a los clientes en ciertas tiendas europeas y nos pareció interesante ofrecer ese tipo de atención aquí en el país. Por un lado mi madre trabajó toda su vida con un negocio multimarca de gran calidad, pero fue específicamente cuando comencé a viajar que me di cuenta de que el verdadero lujo tenia más que ver con otra cosa, más allá de las marcas que están de moda.”

 

En el show room, al que se accede por cita previa, se puede encontrar una propuesta integral desde ropa para el día a día a smokings de calidad internacional. “Es que el cliente al que apuntamos no necesita comprarse ropa, lo hace porque le resulta una experiencia gratificante. Y aquí es donde intentamos marcar la diferencia. El hecho de que cada visita sea programada con anterioridad nos permite agasajarlo, ademas de evitarle momentos engorrosos como hacer colas o perder tiempo cuando decide ir de compras. Aquí se cuenta con valet parking, un mayordomo que se encarga de conocer sus preferencias y poder invitarlo un single malt excepcional, el mejor cafe italiano o incluso un habano. Conociendo sus gustos se le pueden recomendar prendas o novedades que sabemos que le podrían llegar a interesar.”

 

La Restinga posee dos pisos, la planta baja con lo más casual y una primera planta con trajes, smokings y la exclusiva marroquinería del Véneto de Fedon. “Esta es la única marca que vendo que no producimos nosotros. Es parte del espíritu de este emprendimiento. La excelencia ante todo. O la creamos o buscamos a los mejores del mundo. En La Restinga no hacemos un determinado producto como si fuera sólo trajes o sólo camisas, tratamos de dar una respuesta integral que incluso abarca la zapatería con materiales extraordinarios como el cuero de oveja o las suelas tratadas para no ser simplemente partes de un objeto bello sino que ,ademas, sea cómodo y resistente.”

 

Claramente aquí la propuesta pasa por otro lado, por cierta intimidad del disfrute del gusto por piezas que no sólo se ven, sino que se sienten, que se tocan. Algodones egipcios, italianos, o de alianzas inéditas como una combinación tan increíblemente liviana como fresca de algodón con cashmere. Todo sin marca a la vista. La elegancia secreta de un conocedor que lleva su ropa sin tener que esconderse detrás de un logo.