El sur profundo

Mientras los vinos de Patagonia se venían debatiendo entre los harto promocionados y recién venidos ejemplares de San Patricio del Chañar o los clásicos de Gral. Roca de históricos como la familia Canale, la gente de Otronia ha decidido seguir bajando la cota prestos a enfilar aún más al sur del Rio Colorado

Este proyecto de Alejandro Bulgheroni decide forzar el límite atreviéndosele a los 45 grados de latitud a mitad de la provincia de Chubut y a pasos ya de la frontera con Santa Cruz. Este viñedo se encuentra a orillas del lago Muster y toma su nombre de “Otrón” la antigua voz con la que los pobladores originales lo nombraban.

Bulgheroni es bien conocido por sus numerosos emprendimientos en la industria, con bodegas en varias de las zonas más representativas del mapamundi vitícola, pero éste es sin duda su proyecto más desafiante. Nacido con la idea de desarrollar una zona de altísima regalía para fruta fina, acabaron descubriendo las enormes potencialidades que ofrecía esta tierra para la vid, especialmente si se pensaba en cepas de ciclo corto para vinos base de espumante. Se convocó a Alberto Antonini, asesor recurrente de los proyectos enológicos del grupo junto al reconocido experto en suelos chileno Pedro Parra, quien diseñó en exclusiva la plantación dividiéndola en pequeñas parcelas o microterroirs.

Sin embargo los primeros frutos de este nuevo emprendimiento son cuatro vinos tranquilos, bien que se está trabajando en el desarrollo de espumantes. “Mediante un exhaustivo estudio de suelos hemos podido constatar tres perfiles en distintos sectores: lacustre, eólico y aluvial. Y esta conjunción nos ofrece una interesante paleta para plantear la construcción de nuestros vinos– sostiene Juan Pablo Murgia, Director Enológico de la bodega- En Sarmiento podríamos trazar una suerte de paralelo con la Borgoña, en cuanto a las posibilidades que se abren para los Pinot de zona fría, pensá que aquí estamos trabajando con una temperatura promedio tres o cuatro grados por debajo de las áreas más frías de Valle de Uco. Con la división de temperaturas en la escala de Winkler, de cinco regiones, ciertamente no abundan los ejemplos de bodegas produciendo en una zona Winkler 1.”

Esta situación geográfica tiene, por un lado una amenaza constante de heladas y por otro una combinación de viento y frío que asegura una sanidad superlativa para las vides. Plantadas en etapas desde 2011 al 2015 la bodega ha tomado nota de esta ventaja climática para certificar todo el emprendimiento como orgánico.

Otronia acaba de presentar en sociedad los primeros frutos de su audacia con su añada 2015 y sorprende lo logrados que están sus vinos. No es común que la cosecha inaugural de un viñedo que arrancó desde cero tenga la calidad necesaria para salir directamente al mercado y en su franja más alta. Los vinos a su vez se enmarcan dentro de dos líneas con dos ejemplares cada una, 45 Rugientes y Otronia. La primera hace alusión a los tremendos vientos de esa latitud y constan de un Blend de Blancas y un Pinot Noir. Y fungiendo de íconos se encuentran los Otronia, un Chardonnay proveniente de dos de su mejores cuarteles y también otro Pinot Noir. En el caso del Blend se trata de un assemblage de Gewurstraminer cosechado una semana antes que el Pinot Gris y el Chardonnay que lo complementan. Como con su compañero de línea, el Pinot, se trata de vinos fermentados en hormigón para luego pasar a fudres de roble francés. Como bien nos recuerda su winemaker, los efectos del paso por madera no son acumulativos, alcanzando su pico dentro de los primeros tres meses, así que, con vinos de tanta frescura los fudres de 2500 y 5000 litros están más que nada para redondear taninos. En cuanto a los Otronia aquí en ambos se va a por las notas más complejas y evanescentes, dando por resultado ejemplares de una extrema elegancia y que sorprenden por tratarse de vinos notables que reniegan de estructuras señoriales y que son, además de grandes aliados de la gastronomía, peligrosamente bebibles.

 

 

 

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