De lo general a lo particular

Ya sea a través de sus vinos o del propio derrotero de ambos en la industria, los hermanos Durigutti han demostrado una intensa y fructífera relación con el producto de su amores. De los evocativos y sencillos Carasucia a su proyecto de Las Compuertas, ellos dejan en claro que lo suyo pretende ser una propuesta lo más abarcativa posible. Con la excusa de una reformulación del arte de sus etiquetas y , muy especialmente, con la incorporación de una nueva linea de Malbecs de microterroir mendocinos se organizó una cata abierta donde tuvimos la oportunidad de dejarlos explayar sobre el tema que los apasiona.

 

Sin dudas que la linea Pie de Monte, es un paso más en nuestra búsqueda, en este caso de vinos que representen una zona más que al enólogo que los hace. Ya su nombre hace referencia a la relación con las montañas y los valles, los mismos que hemos sumado en forma destacada en el nuevo planteo de etiquetas de nuestra línea más clásica– comenta Héctor DuriguttiSiempre estamos atentos, buscando hacer nuestro pequeño aporte a la cultura del vino, a dar nuestras interpretaciones según convenga a cada caso. Desde nuestros inicios en 2002 presentamos siempre vinos ensamblados con uvas de diferentes viñas, armando nuestros propios cortes. A veces hemos ido a buscar expresiones más acotadas, como los vinos que produzco bajo mis iniciales (HD) o los que Pablo hace bajo el nombre de Carmela, su hija. Con los Pie de Monte hemos decidido ir un paso más allá y elegir solo una hectárea de proyectos de pequeños productores con los que hemos estado trabajando desde hace años y a los que queremos brindarles la posibilidad de que den a conocer esas expresiones de Malbec que, por una cuestión de volumen, no podrían comercializarse sin la ayuda de un marco como el que les puede brindar nuestra bodega.”

 

Hay que destacar que, si bien los hermanos cuentan con bodega propia desde hace poco más de una década, no poseen viñedos. Esto ha resultado en una estrecha alianza con sus proveedores, pequeños y medianos productores de uva de calidad, a los que asesoran y aconsejan. “En el caso de los Pie de Monte lo que hemos buscado es una expresión de lugar más que de la impronta del enólogo, que está, por supuesto, pero que debe tomar una posición un poco más prescindente– comenta Pablo quien, de los dos hermanos, es el que más se encuentra con la enología del día a día al ser el que está sobre el terreno- Así que desde el vamos mi trabajo pasa por intentar intervenir lo mínimo posible para conseguir que esas pequeñas parcelas se expresen en estos vinos. De ahí que hayamos decidido nombrarlas como sus fincas porque en eso se refleja la preeminencia de los productores sobre la del winemaker.”

 

Para el caso los Pie de Monte son una expresión acotada de viñedos por demás breves. Con un promedio de una diez hectáreas por cada finca, estos Malbecs solo  se abocan a una. Los tres vinos repiten este mismo concepto y se fermentan en huevos de 3000 litros sin paso alguno por madera. “En esta búsqueda de representar estas micro parcelas dentro de viñedos muy chicos hemos optado por hacer una apuesta neta a la expresión más pura de estos vinos así que por eso vimos en profundidad los métodos más idóneos para elaborarlos– continua Pabloy creo que la diferencia se ha hecho gracias a entender los suelos. Muchas veces se ha dicho que en el Este no se puede dar calidad de guarda porque no existe gran amplitud térmica. Si embargo hemos notado que, en realidad, el tema es que más allá del clima es el suelo el que más aporta temperatura a la planta. Los suelos arcillosos, con mayor retención de agua acaban volviéndose más fríos mientras que los que poseen arena o piedra serían más calientes. La pregunta fue: cómo se han ido dando vinos concentrados, con la fruta roja que tanto caracteriza al Malbec, en estas zonas y cómo podríamos hacer algo distinto? La clave está en que antes, regando por ejemplo por manto, no se conocía esta morfología parcial de terrenos con distintos grados de conservación de agua, por lo que las parcelas con dichos componentes maduraban más rápido, pero la idea era esperar al resto de la viña donde el suelo que no retenía agua necesitaba más tiempo. Entonces las zonas que habían madurado al principio estaban sobremaduras cuando las alcanzaban las otras plantas. Allí todo cerraba y los vino terminaban con esa impronta de fruta y, por supuesto, alcoholes más altos. Lo que una comprensión más cabal del suelo y un manejo de mayor precisión en el riego nos ha permitido es darle a la planta el agua que necesita en cada caso, dejándola hacer sus procesos en forma más eficiente y habilitándonos la posibilidad de cosechas más tempranas.” El resultado se nota claramente en estos tres ejemplares donde destacan grandes muestras de frescura merced a una buena acidez natural y a alcoholes bastante bajos.

 

Pasando a los vinos arrancamos con el Finca Ruano. Típico perfil de Luján de Cuyo en general y de Vistalba en particular. La viña está bastante por debajo de la cota de los 1300 msnm sobre la que pivotan sus hermanos. A lo que se suma el perfil de suelo “caliente” al que hacia referencia Pablo. El resultado es una impronta más clásica, con más fruta que los otros ejemplares de la línea y con una acidez que compensa y le aporta elegancia. Después le siguió el  Finca Las Jarillas. Acá ya pasamos al Valle de Uco y allí nos quedaremos también con el siguiente vino. Este tinto de Gualtallary sube la sensación de acidez debido al aporte de una conformación de suelos más “fría” o menos retentiva dada la presencia de limo y bastante piedra. Vemos como el perfil del Malbec se vuelve más filoso y, por decirlo de algún modo, la flor se empieza a imponer sobre la fruta (aunque hay toques de ejemplares de carozo) con buen nervio. Y finalmente el festival de calcáreo y grafito de Finca Zarlenga. Aquí el filo manda y nos hace pensar en cómo evolucionará con la guarda. Corridos del viejo paradigma de la madera como condición necesaria para una guarda noble, el mordiente de este tinto de Los Arboles parece justificar las ganas de experimentar. Y la paciencia.