Por parte de madre

Con tamaña historia y una tradición que no le va en saga era cuestión de tiempo para que los López empezaran a homenajear su linaje materno. Así arrancó Rivas, una etiqueta que gustó tanto que, aunque pensada inicialmente para el mercado externo, también encontró un lugar en el corazón y el paladar de la afición local. Luego de una primera incursión con un Malbec parece que llegó la hora de sumarle un blanco.

«Siendo una marca que se adapta tan bien a la gastronomía (y con tan buena relación precio-calidad) enseguida empezaron a pedirnos un blanco – comenta Juan Pablo Díaz, responsable enológico de la bodega – y, como el Semillón sentimos que nos representa mucho, la elección estaba cantada.

Este es un blanco que, si bien no tiene paso por madera, sí posee un contacto con las lías. Se lo trabaja en la entrada desde la fermentación con menor desborre porque los vas a llevar a algo que no deja de ser una crianza aunque no sea a través de la barrica. En los tanques de acero inoxidable se realizan una serie de movimientos con nitrógeno a las borras en suspensión y de esta manera se consigue darle mucha boca al vino y así gana complejidad. Con esto conseguimos trabajar mejor el peso de boca pero sin resignar frescura o identidad varietal

Decíamos que, con tanto tiempo en la industria, Bodegas López tiene acceso a cuarteles de Semillón de distintas edades y calidad comprobada. En este Rivas se utilizan uvas de Tupungato y Agrelo.

El color vivido con toques verdosos parecen hablar de juventud pero en boca ofrece un perfil más sofisticado con una seudo untousidad muy fina. Con buena acidez hace un bonito equilibrio entre lo herbal, la fruta blanca y los toques cítricos ideal para acompañar un amplio abanico gastronómico.

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