Sueño con serpientes

En las postrimerías del Año de la Serpiente de Madera nos dimos el gusto de probar una verdadera joya que Habanos S.A le dedicó a esta figura del zodiaco chino. Apenas un cuarto de siglo ha llevado a la producción del tabaco más exclusivo de Cuba de un vitolario cuasi inamovible a novedades que florecen sin pausa cada temporada para delicia de los aficionados.

Este es el caso con este tabaco regio con el que Partagás celebró el año que acababa de pasar por partida doble puesto que también coincidía con el cumpleaños 180 de la propia marca. Hablamos de una figura de Especialidad, es decir, de una vitola que no existía previamente en su portfolio y que, además, suele adornarse con algún bello detalle como la utilización de una capa especial con algo de maduración extra.

Todos esto fue tomado en cuenta a la hora de hacer su presentación en sociedad por estas pampas y por ello La Casa del Habano de Argentina hizo algunos ajustes en su modalidad de premiere. Ante un tabaco tan complejo y contundente se decidió hacer base con sendas empanadas de carne regadas con vino tinto (por si hacia falta sumar experiencias bastante inéditas, las mismas fueron realizadas por la mismísima Blanca) templando los paladares para descubrir al unísono este habano de excepción.

Hablamos de una vitola que fue cuidadosamente concebida para la celebración de un año cuyo emblema simboliza el cambio, la renovación y con un elemento constitutivo, la madera, tan profundamente arraigado en la génesis de los habanos. Por ello es que se la ha bautizado como Cedros. Se trata de un tabaco del calibre de un Robusto pero con una longitud de 135 mm ungido con doble anilla, la típica de Partagás más una suntuosa y exclusiva al pie con la leyenda Year of the Snake. Este último detalle también posee una interesante novedad mediante la incorporación de un chip con tecnología NFC que, al contacto con un celular compatible, ofrece ficha técnica, historia y sugerencias de maridaje. Este es un elemento muy apreciable por partida doble: ofrece un plus para el consumidor toda vez que es una medida más de seguridad contra posibles falsificaciones. La misma tecnología se hace presente también en la caja de 18 habanos. Esta elección de unidades no es caprichosa puesto que, precisamente el 8 es considerado un número de buena suerte en la cultura china y de hecho se han producido 18 888 de ellas.

Yendo a la cata en si: bien que se hizo base pasamos al encendido para el cual, en honor a la ocasión algunos recurrimos a las varillas de cedro. Decíamos que Partagás es un habano de territorio de sabor fuerte, algo que ya se hizo patente desde el arranque de la fumada. Sin embargo llamó la atención que la misma se mantuviera bastante pareja durante casi toda la experiencia. La capa tenia una grasitud bien rica y el tiraje era perfecto. Para acompañar se ofreció la posibilidad de pivotar sobre dos rones cubanos superlativos: Icónica, el nuevo nombre y packaging de la celebre Selección de Maestros de Havana Club y un Santísima Trinidad. En el caso del primero va de suyo el perfil y la tipicidad de extremo superior, la amabilidad de la marca y por el otro un perfil menos untuoso y algo floral. Para enfrentar el último tramo llego una bienvenida incorporación de mousse de chocolate amargo y café como corolario de una noche magnifica.

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