Sostenido

Apenas 150 años de industrialismo estarían siendo más que suficientes para desconfiar del mito del Eterno Progreso. Algo se debían haber maliciado nuestros mayores cuando se lanzaron de cabeza a producir al infinito y más allá precisamente dentro de un planeta/universo tan acotado como una curva de Gauss. Por suerte los nuevos medios de producción están recurriendo al concepto de lo que puede sostenerse, equilibrando lo que uno toma de, por ejemplo, la tierra y de cómo se la debe compensar para que ésta no se agote. En la industria del vino también comienza a cundir este ejemplo y ya vemos a muchos productores que no sólo rinden pleitesía al rendimiento extremo. Nieto Senetiner es una bodega que abraza el concepto sustentable y de ello da claro ejemplo su ultima incorporación: el Don Nicanor Malbec Orgánico 2020.

«Para nosotros está buenísimo contar con un Orgánico en nuestro portfolio – comenta su enólogo Santiago Mayorgaporque Nieto se basa en Historia y Movimiento e ir acompañando las tendencias y las cosas que están pasando y nos encantaba la idea de poder sumar en la línea Don Nicanor, con un precio bastante cercano, un Orgánico de muy buena calidad con la combinación de dos regiones (porque este vino viene de Agrelo y Valle de Uco) y pienso que era algo que nos faltaba para poder completar opciones dentro de la línea. Es un hito fundamental que marca, en definitiva, que nosotros estamos trabajando dentro de una cultura de sustentabilidad aunque no en todos los casos dichos esfuerzos estén certificados: éste lo está y, si bien no sé si seguiremos certificando por lo menos con este ejemplar damos muestras de que estamos trabajando con esta filosofía. «

«Este 2020 se conforma del aporte de dos regiones, específicamente Los Chacayes y Agrelo -continúa su responsable- la zona de Agrelo aporta más madurez, más concentración y más estructura mientras que la zona de Chacayes es muy herbal tanto en nariz como en boca. Tiene un alcohol alto, fruto de una cosecha que se anticipó bastante y aunque tenía poca uva, el nivel siguió siendo elevado pero con equilibrio, eso es lo interesante

Ciertamente todo esto se refleja en el vino. Hay una entrada de herbal y también de fruta tipo cereza, con acidez antes que dulzor y mucha sensación táctil. Los 15 grados de alcohol balancean el vino pero sin llegar a que la fruta se sienta como confitura. Allí entra a tallar la filosidad de Chacayes aunque siempre con buen balance merced a los aportes, mayormente de concentración y estructurales, de Agrelo. Con un año de paso por barrica de diversos usos que no le quita un tono de rubí vibrante y una acidez que tampoco parece acusar recibo de la estiba.

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