Pararse en los hombros

Cuando quiso justificar el alcance de sus conocimientos ante un colega Isaac Newton le dijo que veía tan lejos porque estaba parado en los hombros de gigantes como Galileo y Copérnico. Sin llegar a tan magnos ejemplos todos entendemos la ventaja de ver más subido sobre la espalda de alguien, ya sea si te tocó campo en un recital o a caballo de nuestros padres. Esta imagen me viene a cuento de la presentación de las nuevas añadas de la alta gama de Familia Zuccardi y de una interesantísima charla posterior con el propio José Zuccardi.

 

En lo anecdótico se trató de una reunión de cata y almuerzo en Aramburu Bis para probar cuatro novedades. Dos nuevos Aluvionales: Paraje Altamira 2014 y Gualta Tupungato Alto 2014 y para la serie Fincas las versiones 2015 de Piedra Infinita y Canal Uco. Además también se pudieron comparar cosechas anteriores para comprobar su evolución. El punto fue que, con su habitual apasionamiento, Sebastián Zuccardi volvió a hablar de su forma de entender el vino como una expresión condensada de labor humana, suelo y clima. Esto ha dado por resultado definiciones como encontrar que el Malbec es la cepa que mejor refleja el Valle de Uco y que por eso estos cuatro ejemplos abrevan en ella. Con una salvedad para Finca Los Membrillos (que este año no fue de la partida) basada en que allí los viñedos originales fueron de Cabernet Sauvignon.

 

Haciendo hincapié en la composición del suelo y de la búsqueda constante de una tensión despojada, buena acidez y menor concentración, volvió a surgir el tema del estilo que viene permeando a la bodega desde que los estudios de Investigación y Desarrollo comenzaron a tomar un peso definitorio y del modo en que esto fue cambiando el perfil de sus vinos. “Esto no podría haberse logrado sin el apoyo de la familia.- afirmaba Sebastián- que se encolumnen en esta búsqueda de fidelidad al terroir.” Con eso en mente fue que cuando tuve ocasión le pregunté a José, su padre, como llevaba esta relación entre familia y empresa. “Creo que es muy bueno, tanto por el negocio como por nuestra propia familia que llegue un punto en que la generación que está a cargo comience a acoplarse al ritmo de la próxima.- comentaba José.- Tiene que ver con el ciclo vital y también me parece sano para la bodega. Incluso yo mismo pude hacer esa experiencia con mi propio padre, que siempre escuchó lo que tenía para decir y fue incorporando mis ideas y mis propuestas. Así que no me cuesta, si se quiere, hacer lo mismo con mis hijos.” De pronto saca su celular y muestra una foto satelital: Estos son los cuarteles. Los hemos ido trazando basándonos en estudios de conductividad del suelo que nos permiten entender el terreno de la viña literalmente en profundidad. Esto antes no se conocía. Tirabas una línea recta y ya estaba. Todo lo que hemos ido descubriendo no sólo con las nuevas tecnologías sino también con las investigaciones de nuestra división propia nos ha permitido mejorar los vinos, hacer un mayor aprovechamiento de los recursos con los que contamos. Además ésta generación tiene una relación con el vino que me resulta muy estimulante de ver. Trabajan mucho, prueban todo el tiempo cosas nuevas y deciden hacer experiencia cosechando en otros lugares, sólo por dar algunos ejemplos. Hay que entender esto como un modelo de empresa familiar donde cada miembro va haciendo su aporte de forma constante. Y en cuanto al ego, eso es algo con lo que andarse con cuidado. Uno se levanta, lo revisa, lo pone en su lugar y, humildemente, arranca el día.”