El tañido de las campanas bonsai

Cuando Georges-Édouard Piaget expresó su credo de ir siempre más allá de lo necesario estaba sentando las bases de una manufactura que no iba a andarse con chiquitas. O quizás sí, dado que Piaget ha demostrado una gran maestría miniaturizando y comprimiendo mecanismos que marcarían el norte de algunos de los relojes más delgados del orbe. Y cuando sumó su línea Polo seguiría subiendo la vara con tours de force particularísimos aunando complicaciones de alta relojería con perfiles deportivos que no saben relegar elegancia.

La llegada de este deslumbrante Piaget Polo Minute Repeater marca un nuevo hito aunado la impronta de un Emperador Cousin con la función de un Repetidor de Minutos cuyas partes principales pueden verse a través de una carátula parcialmente calada.

¿Por donde empezar? Si vamos a su rasgo más distintivo, la sonería, nos vamos a encontrar con un mecanismo que desafía el promedio de los 60 decibelios escasos (el equivalente a una conversación en voz baja) de otras versiones contra unos inéditos 64, lo que consigue que se escuche sin necesidad de acercar el reloj al oído. Además dicho mecanismo fue diseñado en consonancia (nunca mejor dicho) con la caja tipo cojín de 48 mm de oro blanco. Aunque tan por supuesto como desgraciadamente no pude tener uno frente a mi, recomiendo mucho los videos donde se aprecia mejor el increíble brillo de su pulido en exquisito contraste con el azul brillante del fondo y las correas.

Hablando del fondo, Piaget hace gala de una musculatura tan delicada como poderosa. Mientras que por la zona calada entre las 6 y las 9 vemos el mecanismo de la Repetición de Minutos a las cuatro se nos muestra la rueda de inercia enmarcada en un circulo de zafiro con la leyenda «La Côte-aux-Fées» lugar de origen de la manufactura. El resto de la carátula también está hecha de oro blanco con un diseño de rayo de sol cubierto por una capa de PVD azul, color que se repite en la correa.

Como aquí no se ha dejado al azar el más mínimo detalle la correa que vemos en la imagen, con una impronta que podría confundirse con una nato es en realidad en su totalidad de cuero de becerro repujado. Y, por si su feliz poseedor se inclina por algo «más conservador«, también trae otra correa de cocodrilo en el mismo color.

Si aún no consiguen volver a colocar la mandíbula en su sitio déjenla nomás así porque Piaget sigue demostrando su motto y también presenta este Minute Repeater en una versión totalmente esqueletizada y recubierta en su bisel de zafiros bagette azules.

Dado el enorme grado de trabajo que conlleva cada pieza sólo se harán cinco unidades de la versión sin joyas. Precio por MD (parece un chiste pero no lo es). Aunque, como dicen en el mundo del lujo extremo: si tenés que preguntar el precio seguramente es porque no podes pagarlo.

Deja un comentario