Codificado

Así en la literatura como en la vida misma asistimos al curioso espectáculo de la sempiterna lucha entre lo viejo y lo nuevo. Este motivo recurrente parece un motor incuestionable desde Edipo para acá con la batalla por superar a nuestros mayores bien iluminada y al centro. Claramente se entiende la necesidad de dicha confrontación entre experiencia e innovación como algo inherente a la evolución de la cultura humana. Y, siendo el vino un reflejo y producto de dicha cultura también allí vemos presente la puja entre estas dos fuerzas. Sin embargo a veces nos toca asistir a una graciosa conjunción entrambas, algo que parece venir a cuento con los vinos de Abraham.

Por un lado la novedad de una marca inédita, apoyada en un nombre de referencias bíblicas pero sustentada por una bodega señera como la de Ricardo Santos y con una impronta rompedora y bien técnica con el arte de etiqueta resuelta por un estilizado código QR.

«Arrancamos elaborando tres vinos– nos cuenta Patricio Santos, responsable de la enología de Abraham junto a su hermano PedroDos Malbec (un Reserva y un Gran Reserva) y un Blanc de Blanc con marcado protagonismo de Semillón realizados en nuestra bodega y manteniendo la tradición de siempre. En el caso del Blanc utilizando uva de Perdriel con viñas de más de 70 años, sin nada de madera. Para el Reserva recurrimos a un viñedo cercano a la bodega en Russell, Maipú. Y el Gran Malbec tiene aportes del Valle de Uco. Más tarde sacamos un espumante a base de Pinot y Chardonnay dentro de una partida muy limitada para cerrar, por ahora, el portfolio

El otro tema que capta inmediatamente la atención es el rotundo código QR que domina el arte de la etiqueta. «Sin duda fue algo muy innovador – continúa Santosy nos costó mucho el tema de lograr que se pudieran leer cada uno (son todos distintos). Tecnológicamente fue todo un desafío. «

Para el caso si accedemos al código se despliega en el celular una breve presentación/ficha técnica bilingüe con el simpático plus de, si la tecnología del aparato lo permite, una experiencia inmersiva de realidad aumentada replicando la etiqueta en cuestión.

En cuanto a los vinos pudimos probar los dos de inicio: el Abraham Blanc de Blanc y el Abraham Reserva Malbec 2019. Como habíamos referido columna arriba la longevidad de los viñedos de Semillón marcan el perfil varietal que tan buena acogida ha tenido pese a no ser quizás de los cepajes más populares. Hay fruta fresca y un tono dorado que parecería sugerir evolución aunque sabemos que no ha tenido pasaje por madera en absoluto. En cuanto al Reserva arranca llamando la atención con un rojo entre violáceo y bermellón con cierta opacidad. Bien de fruta con un largo de boca muy elegante. Ambos vinos comparten perfil en cuanto a prometer un buen potencial de guarda.