Memorias del vino

Como hemos dicho reiteradamente en estas páginas el hecho de plantar viñas en un secano trae aparejada la ventaja intrínseca de que nuestros vinos, grandes y pequeños, salen andando. Y aunque esto sea especialmente aplicable a los más ambiciosos eso no quita el placer de verlos evolucionar. Con todo esto en mente la gente de Zuccardi armó su Salón de Añadas en el Hotel Palladio.

La idea era ofrecer algunas de sus líneas más destacadas, tomar nota de cómo interactuaron con el tiempo y poder comprarlas luego de que la bodega las evaluara técnicamente, las volviese a vestir con sus etiquetas originales y las reencorchase.

«Para nosotros es un placer poder revivir la historia de nuestra bodega – comenta Ana Amitrano, alma mater literal de ZuccardiPensá que muchos de estos vinos tienen una evolución más que interesante pero que hace veinte años no fue algo sobre lo que nos pusimos a reflexionar, bastante ocupados estábamos ya con producirlos. Esto se hace todavía más patente en los blancos. Con el Zuccardi Q Chardonnay, aunque fuera de un segmento superior, no se nos ocurría imaginar qué podría pasar casi tres décadas después. Quizás si se piensa en un Fósil ahí sí podríamos encontrar algo más de intencionalidad hacia el futuro

Precisamente lo ideal era comenzar a probar los blancos donde el más longevo era una Q Chardonnay de 1999. Aquí ya destacaba desde el vamos la reconocida botella ámbar con sus mínimos apliques de la letra y la añada. En la copa acusaba notas de color miel típicas de envejecimiento con toques oxidativos propios de la evolución pero bien vivo de fruta y con alcohol presente. Aunque algo más acá en el tiempo la otra línea de blancos fue Fósil, que también es un Chardonnay pero pensado con un perfil más filoso, con buena acidez y un concepto si se quiere más moderno. Volviendo a probarlo ratifica su innegable vigencia. Hay flor y fruta con intensidad, con un vigor sostenido pero redondeado por una década de botella. Incluía la primera edición de 2016 más el 17 y el 18.

En cuanto a los tintos se podían probar Cabernet Sauvignon y Malbec Q justo antes de doblar el codo del milenio junto a los Ema, la incursión de Zuccardi con la Bonarda de extremo superior o los más «modernos» Concreto y Polígonos.

También fue de la partida la enóloga Laura Principiano y con ella pudimos hablar de los Aluvional, los íconos de la bodega. «Además de la evolución de los vinos, de sus añadas y de los distintos orígenes aquí podemos ver incluso un ajuste de estilo entre los primeros ejemplares de La Consulta (el primero de la línea en 2008) o el famoso El Peral del año siguiente. Justamente con este último se hace patente nuestra búsqueda de reflejar terroir con excelencia pero siempre adaptándonos a lo posible. Con este Aluvional extremamos los cuidados para hacernos con su producción en condiciones óptimas de unos viñedos que no eran propios pero lo conseguimos sólo una vez y por ello no se lo volvió a producir. Sólo se ha hecho una añada con ese origen

Para cerrar decidimos probar dicha etiqueta y nos sorprendió por su vivacidad con buena acidez, tensión y alcohol presente pero también una sensación casi táctil, crujiente en la boca entre frutas negras y confitadas.

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