Bonarda del Valle Central

Justamente en el mes de esta cepa que tanto tiene que ver con la tradición vitícola nacional nos llega la posibilidad de ponernos en autos con los vinos de Cumehue y su renovado arte de etiquetas. Nacida en 2011 esta bodega familiar que menta en su nombre aborigen a un sitio donde aquerenciarse decidió hacer lo propio en el Alto Chapanay nada casualmente en la misma zona elegida por el General San Martín para el antes y el después de la Campaña de los Andes.

Esta vocación sanmartiniana se vuelca a las claras en sus nuevas etiquetas, que fueron la excusa para una cena de pasos con cata para la prensa en Patio #378, el restaurant de Novotel, aunando además las celebraciones por esa Bonarda que han convertido en su emblema.

Dirigiendo la experiencia tuvimos el gusto de contar con el enólogo Hugo Zamora, responsable de los vinos de Cumehue: La Bonarda es una cepa indisoluble de la historia del vino en nuestro país cuando los inmigrantes trajeron entre sus bártulos los esquejes de las vides de sus lugares de origen. Eso fue precisamente lo que sucedió con la Corbeau Noir cuyos estudios genéticos de 2008 la confirmaron como una variedad originaria de Saboya y que nosotros pretendemos reivindicar poniendo su nombre en nuestras etiquetas. El Este mendocino ha jugado desde siempre un lugar central en la producción de vinos en la zona e incluso en tiempos de los preparativos del Cruce de Los Andes fue elegida por el General San Martín para establecer su chacra La Tebaida. Sin embargo los vaivenes de la industria entronizando por ejemplo lugares como Valle de Uco parecían haber relegado a esta región a los ojos de los especialistas. De hecho nosotros tuvimos nuestra propia cuota de controversia cuando, por un lado, algunos brokers internacionales del vino nos preguntaban qué otra cosa teníamos para ofrecer además del Malbec pero manifestaban que ellos ni se molestaban en probar «vinos del Este«. Finalmente decidimos optar por la denominación Valle Central y, aunque parezca una broma, eso habilitó a que se probaran y aprobaran los mismos vinos más allá del prejuicio. Por tanto ahora nuestras etiquetas presentan una nueva impronta sanmartiniana y se reconocen como Blends de Corbeau Noir del Valle Central mendocino.

Como habíamos dicho la Corbeau Noir tuvo una gran incidencia en la producción de vinos tintos en la Argentina por su buenos rindes y su intensidad de color pero debió de ser reivindicada de a poco como una variedad capaz de ofrecer también vinos de extremo superior. Así que decidimos aprovechar su plasticidad y la posibilidades que brinda su ciclo largo dentro de un valle de no tanta cota como otros de la provincia, además de combinarlo con otros cepajes para dar cuenta de su potencialidad

Precisamente para demostrar tal versatilidad junto a sus posibilidades gastronómicas se fueron sirviendo sus cinco vinos acompañando los pasos creados para la ocasión por el chef Facundo Díaz.

Con el amuse bouche, un blini de siete granos coronado con trucha ahumada, llegó el Cumehue Corbeau Noir-Merlot donde se destaca la figura de un gaucho. Todas las etiquetas tienen un elemento particular que refiere a la gesta sanmartiniana representando los valores a los que adhiere la bodega. Este Blend destacaba por su amabilidad de taninos y ciertas suaves notas balsámicas.

A continuación fue el turno del Corbeau Noir-Cabernet Franc para acompañar unas peras asadas con brie con una marcada diferencia donde empiezan a tallar unas notas pirazínicas aunque no tan contundentes como las del varietal neto obviamente fruto del blending.

Para el ragú de portobellos del tercer paso los anfitriones presentaron una combinación de Corbeau Noir-Cabernet Sauvignon manteniendo un elegante crescendo entre fruta, cuerpo y taninos.

Hablando del incremento de intensidad sorprendió que se guardara (y funcionara) al Corbeau Noir-Malbec para las carnes. Un corte pleno de fruta roja y alcohol presente.

Finalmente a los postres llegaría el ícono de la escudería y único varietal neto que aquí sí aparece como Bonarda. Este Reserva 2020 Edición Limitada muestra en cada una de su botellas numeradas todo el potencial de este noble cepaje para conseguir vinos de alta gama equilibrados, maduros y con buenas perspectivas de guarda.

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