Ayer, hoy y mañana

Bodegas López es, sin duda, una de las empresas más longevas de nuestro país, uno de los nombres más presentes en la industria del vino y de la que aún resuenan los festejos de sus primeras 125 Vendimias. Dentro de un ADN fácilmente identificable nos encontramos con vinos bien criollos, concisos y con una cierta nota oxidativa que tanto la prensa como los consumidores bautizaron cariñosamente como el Estilo López.

Sin embargo es muy interesante observar cómo la bodega viene experimentando con variaciones sobre dicho perfil pero pivotando mayormente sobre grandes éxitos de la escudería. Eso se ha hecho patente en los nuevos Chateau Vieux y ahora nos toca hablar de uno de ellos: el Chateau Vieux Pinot Noir Seleccion Masal 2024 que tuvimos la suerte de probar cruzando impresiones con su responsable Juan Pablo Díaz.

«Algo para remarcar de este Pinot es que proviene de una selección masal– arranca el enólogo – está bueno hacer foco en que este tipo de selecciones, al no ser clonales, marcan una cierta complejidad y que las hace únicas de la finca. No hay nadie que pueda producir algo similar porque al no compartir ese material genético no podría presentar las mismas características. Cuando partís de una selección masal partís de algo creado por la bodega que da mucha identidad y que habla también de los años que se vienen trabajando con tales viñedos

Para quien no conozca esta técnica se basa en injertos para la mejora de fenotipos en una población de plantas dada y la consiguiente selección de aquellos que mejor se adaptan al perfil que busca cada enólogo. Bodegas López, con su larguísima trayectoria ha tenido tiempo de sobra para ajustar esta búsqueda y volcarla en sus etiquetas.

«Luego pasa por la crianza clásica en toneles que redondea el perfil de un Pinot de Altura en un promedio de unos 1000 metros de cota. Los viñedos de Aguas Amargas en Tupungato, si bien dan mucha fineza porque el suelo es arenoso, no dejan de concentrar algo más que la media. Este Pinot se hace todo por microvinificaciones con tapa abierta para evitar reducciones durante la elaboración para tratar de potenciar toda la fruta roja y luego, como decíamos, es pasado a toneles para ganar complejidad

Yendo al vino lo primero que llama la atención es el color rubí neto, algo más intenso que las variantes típicas de la cepa. Es un vino elegante pero con personalidad y capas. Hay un dejo de frutas rojas y algo floral pero que igual se siente ágil y refrescante por la buena acidez. La madera aporta pero no atosiga y se siente de dónde viene, volviéndose una grata sorpresa para los viejos fans de la bodega y un punto de entrada interesante para quienes recién la descubran.

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